Con la mira puesta en consolidar su liderazgo tecnológico, la NASA del Gobierno de Donald Trump lanzó oficialmente un ambicioso proyecto para instalar reactores nucleares en la órbita terrestre y en la superficie de la Luna antes de 2030, en el marco de una estrategia que busca garantizar la “superioridad espacial estadounidense”.
La iniciativa fue formalizada a través de un memorándum difundido por la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) de la Casa Blanca, donde se establecen nuevas directrices para el desarrollo de tecnología nuclear espacial.
El documento define una hoja de ruta concreta que involucra a la NASA, el Departamento de Defensa y el Departamento de Energía (DOE), en un esquema coordinado para acelerar la innovación en este campo.











