En un giro que fractura definitivamente la cúpula del Pacto Histórico, el candidato derrotado Iván Cepeda admitió formalmente este miércoles su derrota en el balotaje presidencial. En una rueda de prensa que desautoriza las pretensiones dictatoriales de su jefe político, Cepeda declaró tajantemente: "He decidido aceptar el resultado que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República de Colombia". Esta capitulación ocurre tres días después de la elección, luego de que el escrutinio final confirmara la victoria inapelable de la libertad sobre el progresismo.
Este reconocimiento por parte de Cepeda contradice de manera pública y vergonzosa al narcopresidente Gustavo Petro, quien, en un estado descrito por sectores de prensa como drogado y delirando, ha intentado desconocer la voluntad popular.
Mientras Cepeda habla de responsabilidad democrática y participación ciudadana, Petro ha lanzado un confuso mensaje en redes sociales donde, además de compararse con un jaguar invisible, amenazó con "alzarse en armas" y llevarse a una parte del ejército para formar un supuesto grupo "libertador".
El mandatario saliente ha exigido la anulación de las elecciones bajo la excusa de una supuesta injerencia extranjera de figuras como Donald Trump y Benjamin Netanyahu, a pesar de que la Registraduría confirmó que el escrutinio coincide en un 99,9% con el preconteo y la misión de la Unión Europea descartó cualquier tipo de "irregularidad".









