La cancelación del concierto de Robbie Williams en Estambul, prevista para el 7 de octubre, ha desatado una nueva polémica internacional y puesto de relieve el creciente clima de hostilidad hacia todo lo vinculado con Israel en Turquía, país que se ha convertido en uno de los principales defensores del grupo terrorista Hamás.
Las autoridades de la ciudad, siguiendo presiones de grupos islamistas y organizaciones pro-Gaza, suspendieron el espectáculo “por motivos de seguridad pública”.
En los días previos, redes sociales turcas se llenaron de llamados al boicot, con etiquetas que acusaban al artista británico de ser “sionista” y exigían que “el sionista Robbie Williams se fuera de Turquía”.

El concierto iba a coincidir con el segundo aniversario de la masacre del 7 de octubre de 2023, cuando Hamás asesinó a 1.200 israelíes y secuestró a más de 250 civiles.
Paradójicamente, la fecha elegida simbolizaba la resistencia israelí frente al terrorismo, pero en Turquía fue usada por grupos radicales para censurar una expresión cultural de un artista identificado con el mundo judío.








