Si bien hubo tensiones durante la guerra en Gaza, el país germano reafirmó su alianza con Israel
En su visita oficial a Jerusalén, el canciller alemán Friedrich Merz ofreció una explicación poco habitual —y muy esperada— sobre la breve y parcial suspensión de exportaciones militares a Israel que Berlín aplicó a finales de agosto, y que retiró apenas terminó la guerra en Gaza, a mediados de noviembre.
Su mensaje fue doble: Alemania seguirá apoyando a Israel de manera inquebrantable, en parte por razones históricas, pero también espera que Jerusalén mantenga los estándares más altos de derecho internacional humanitario.
Merz reconoció sin rodeos que el compromiso alemán con Israel es “permanente” y está íntimamente ligado a la responsabilidad histórica por el Holocausto.
Sin embargo, señaló que Berlín sintió la necesidad de enviar una señal política sobre ciertos aspectos de la campaña en Gaza. Aun así, Alemania fue de las últimas potencias en Europa en imponer restricciones —limitadas— a la venta de armas, y una de las pocas que rechazó frontalmente reconocer un Estado palestino en septiembre.
De igual modo, fue también Alemania la primera entre los países de Europa Occidental en levantar rápidamente esas restricciones, una vez que el alto el fuego en Gaza se estabilizó.
Un gesto que volvió a subrayar, según diversas fuentes diplomáticas, la solidez del vínculo estratégico entre ambos países.
Flags of Israel and Germany
Cooperación en defensa: del Arrow 3 a un mundo en transformación
El primer ministro Benjamin Netanyahu y Merz también abordaron la reciente entrega del sistema antimisiles Arrow 3 a Alemania. Fabricado en Israel, el Arrow 3 representa un avance crucial para la defensa alemana frente a potenciales ataques balísticos provenientes de Rusia.
Berlín lo considera una pieza esencial de su arquitectura de seguridad y un símbolo de confianza en la tecnología israelí.
Ambos líderes discutieron además cómo seguir profundizando la cooperación en un panorama internacional marcado por amenazas emergentes y transformaciones tecnológicas aceleradas.
Netanyahu subrayó que Israel y Alemania, “dos de las economías más avanzadas del mundo”, están expandiendo sus proyectos conjuntos en alta tecnología, deep tech, inteligencia artificial y computación cuántica. Sectores que, dijo, “cambiarán el rostro del planeta y de la humanidad”, y en los cuales la colaboración bilateral puede fortalecer la estabilidad internacional.
Pese al tono cordial, Merz aprovechó la visita para reiterar su llamado a una solución de dos Estados y pidió a Netanyahu no avanzar en una anexión de Cisjordania.
La respuesta del primer ministro fue clara: tras el ataque del 7 de octubre, la vasta mayoría de los israelíes se opone firmemente a la creación de un Estado palestino. Aun así, Netanyahu enfatizó que Israel no tiene intención de anexar Cisjordania en el futuro inmediato.
El mandatario israelí señaló que cualquier debate territorial queda pospuesto, ya que la prioridad actual es avanzar hacia la Fase II del acuerdo de alto el fuego entre Israel, Estados Unidos y Hamas.
Netanyahu adelantó que espera progresos durante sus próximas reuniones con el presidente estadounidense Donald Trump, especialmente en lo relativo a la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF). Washington, dijo, está afinando su postura sobre el momento de despliegue, el mandato y la participación de esta fuerza en la desmilitarización de Hamas.
La visita de Merz dejó un mensaje claro: más allá de tensiones puntuales, Alemania continúa siendo uno de los aliados más firmes y constantes de Israel en Europa.