El Gobierno de Javier Milei redobló la presión sobre el gasto ineficiente de los intendentes cordobeses. Tras el lanzamiento del Portal de Transparencia Tributaria Municipal, ahora se habilitó un mecanismo para reportar tasas abusivas. Esta herramienta digital pone al descubierto las enormes disparidades impositivas que enfrentan los comercios, industrias y bancos.
Los datos oficiales revelan que no existe una política homogénea, lo que genera una competencia desigual entre distritos. En actividades primarias como la agricultura, la carga puede ser 4 veces mayor según la localidad donde se opere. Esta presión sobre los ingresos no es neutral, ya que altera directamente los costos logísticos y la competitividad empresaria.
En el sector industrial, la dispersión de alícuotas vuelve a castigar a quienes apuestan por la inversión privada. Córdoba capital, bajo la gestión del peronista Daniel Passerini, aplica un rango de hasta el 1,10% sobre la industria. En ciudades como Villa María, la alícuota se fija en 0,50%, mientras que San Francisco llega al 1% en el sector agropecuario.

El peronismo y su voracidad fiscal en los grandes centros urbanos
La estructura de costos para los hipermercados también refleja el peso de la burocracia estatal en las ciudades peronistas. Córdoba capital mantiene sus tasas entre el 0,60% y el 1,10%, impactando en el precio final de los productos. Estas alícuotas no son abstractas, pues el costo fiscal termina siendo absorbido por el consumidor o el margen del privado.
En el rubro financiero, la capital provincial aplica una de las tasas más elevadas de la región con un 5%. Villa María y San Francisco siguen este patrón con alícuotas del 4,75% y 4,80% respectivamente. Para el sector bancario, estos porcentajes suelen combinarse con mínimos fijos que elevan la carga tributaria real.










