La naturaleza ha golpeado con una furia implacable a Venezuela, dejando al descubierto la “enorme fragilidad institucional y económica” de un país que no tiene margen de respuesta ante la adversidad. El pasado miércoles, el territorio venezolano fue víctima de un “doblete sísmico”, un fenómeno poco frecuente donde dos terremotos de gran magnitud ocurren en la misma zona con una diferencia de apenas 39 segundos. El primer impacto registró una magnitud de 7,2, seguido inmediatamente por un segundo sismo de 7,5. Esta secuencia mortal, según el geólogo Andrés Folguera, no dio “margen para evacuar entre una sacudida y la siguiente”, impactando sobre estructuras ya debilitadas y multiplicando el desastre en Caracas y La Guaira.
Ante este escenario de caos, el presidente Javier Milei ha tomado la iniciativa, confirmando este jueves que la República Argentina enviará ayuda humanitaria de forma inmediata. La coordinación de esta misión de rescate está a cargo del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto con el Ministerio de Seguridad, demostrando la eficiencia ejecutiva de la actual administración.
A través de un comunicado de la Oficina del Presidente, se subrayó la superioridad moral de la asistencia argentina: “Más allá de las diferencias que puedan existir entre nuestros gobiernos, la República Argentina manifiesta su disposición a colaborar con la asistencia humanitaria que pudiera requerirse, en coordinación con los organismos internacionales correspondientes”.
El despliegue de recursos argentinos para atender a las víctimas —que ya suman 188 muertos, 1.520 heridos y 157 desaparecidos— es total y contundente:
Fuerzas Armadas: La Cancillería argentina prepara el envío de aeronaves militares para el traslado de suministros y personal en las próximas horas.









