Los policías que custodian el dinero del principal banco del país trabajan entre ratas. Así lo denunció el sindicato policial UNI.POL GR, que describió la situación de los efectivos de la Guardia Republicana asignados al Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU) como de "desidia y abandono".
Según el comunicado del gremio, la denuncia alcanza tanto a policías eventuales contratados por el BROU como a policías presupuestados. Ambos grupos cumplen servicios en régimen de 12 x 36: doce horas de trabajo seguidas de 36 de descanso.
Una tarea de alto riesgo en condiciones precarias
Los efectivos tienen dos funciones: custodiar las instalaciones del banco y acompañar a los blindados que trasladan caudales por todo el país. El sindicato subraya que es una tarea que "exige coordinación, atención permanente y condiciones adecuadas".
La realidad que describe el gremio es otra. En las instalaciones donde se desempeñan los policías se constata "presencia de ratas, hacinamiento, falta de higiene y ausencia de un espacio adecuado para ingerir alimentos". En jornadas de doce horas, esto significa que los efectivos no tienen dónde comer en condiciones dignas.
Choferes que no escuchan a la custodia
La denuncia va más allá de la infraestructura. UNI.POL GR señaló "falta de coordinación" y "un trato poco adecuado por parte de algunos choferes" de los blindados. Según el sindicato, en determinadas situaciones esos choferes no tienen en cuenta las indicaciones del personal policial encargado de la custodia.
En el traslado de caudales, la seguridad depende de que el conductor siga las indicaciones de quienes están armados para protegerlo. Que esas recomendaciones se ignoren es un problema de condiciones laborales, pero también un riesgo operativo.
El reclamo
"Quienes tienen la responsabilidad de brindar seguridad deben contar, como mínimo, con condiciones dignas de trabajo, higiene, espacios adecuados y protocolos claros", sostuvo el gremio.
UNI.POL GR informó que trabaja junto al Comando de la Guardia Republicana para exigir los cambios necesarios y "poner fin a estas condiciones de abandono".
La pregunta queda planteada: si el banco más importante del Estado no garantiza condiciones mínimas a quienes cuidan su dinero, ¿quién responde?