La inflación de la eurozona volvió a acelerarse en octubre hasta alcanzar el 4% interanual, impulsada principalmente por el fuerte encarecimiento de la energía, en un nuevo golpe para los hogares y las empresas europeas. El repunte, que superó el 3,8% registrado en septiembre, reavivó las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) podría verse obligado a subir nuevamente las tasas de interés en diciembre, pese a haberlas mantenido sin cambios durante su última reunión.
Los datos preliminares publicados el 4 de noviembre reflejaron las dificultades que enfrenta la economía del bloque para contener las presiones inflacionarias. El incremento de los costos energéticos amenaza con trasladarse progresivamente a otros sectores, mientras los consumidores continúan soportando las consecuencias de un encarecimiento persistente del costo de vida.
La energía fue el principal factor detrás del deterioro de los indicadores. Sus precios aumentaron un 20,8% interanual en octubre, frente al 18,9% de septiembre, lo que representa el mayor incremento entre los principales componentes de la inflación.
Otros rubros también registraron aumentos, aunque más moderados. La inflación de los servicios avanzó al 3,3%, frente al 3,2% del mes anterior, mientras que los alimentos, el alcohol y el tabaco subieron un 1,6%, comparado con el 1,3% de septiembre. Los bienes industriales no energéticos registraron un incremento del 1,2%, frente al 1,1% anterior.












