De acuerdo con los datos presentados sobre las elecciones brasileñas de 2022, esta maquinaria publicitaria le permitió al régimen de Lula da Silva revertir su desventaja inicial al saltar del 45,16% de los votos en la primera vuelta al 51,79% en la segunda vuelta electoral, adicionando más de 10 millones de sufragios en contraste con los 3,7 millones que sumó su rival Flávio Bolsonaro (quien pasó del 47,03% al 48,21%), logrando dar vuelta la tendencia en 213 municipios a lo largo de 18 estados. Ilustrando la estrecha vinculación entre el aparato mediático y la militancia orgánica, Rafael Marroquim argumentó expresamente en declaraciones cruzadas: “Hay que ponerle relleno a la empanada”.












